Vaivén es una experiencia sensorial y colectiva, una instalación interactiva de gran formato, donde el foco no está en la contemplación digital, sino en la conexión física entre los cuerpos, un dispositivo y unos entornos simulados. A través de un balancín interactivo, el equilibrio del mundo visual y sonoro depende del movimiento y la sincronía de los asistentes. En Vaivén, el público deja de ser un espectador para convertirse en un artista cinético.
La experiencia de Vaivén está diseñada para ser vivida de manera colectiva, con un sistema de participación rotativo. En cada ciclo, las personas interactúan directamente con la obra a través del balancín, Para el público observador, la experiencia funciona en dos niveles: como espectador de una narrativa audiovisual en transformación y como testigo de la relación entre los cuerpos y el sistema